Guía #1. Yoslaine Morejón Hernandez. Maestría en Didáctica V Edición.

Guía #1. Yoslaine Morejón Hernandez. Maestría en Didáctica V Edición.

de Yoslaine Morejón Hernández -
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Tarea

Nombre y Apellidos: Yoslaine Morejón Hernandez 

Maestría en Didáctica V Edición.

Respuesta a la guía de preguntas #1.

 

1- Para los fines de mi investigación, asumo el currículo desde una perspectiva práctica, procesual y contextualizada, alejándome de visiones puramente estáticas o administrativas. Si bien reconozco la existencia de un currículo formal (planes y programas de estudio de séptimo grado) que establece los objetivos y contenidos de la asignatura Español y Literatura, mi interés se centra en el currículo operativo o real, es decir, en cómo ese plan se traduce en la práctica pedagógica del aula para el desarrollo de habilidades específicas. Desde esta óptica, el currículo no es solo el 'qué' enseñar (contenidos), sino fundamentalmente el 'cómo' y el 'para qué'. En el contexto de mi tesis, el currículo se convierte en la hipótesis de trabajo que guía mi propuesta: una Estrategia Didáctica que busca ser el puente entre el currículo prescrito y las necesidades reales de los educandos. Así, aspiro a que mi propuesta contribuya a enriquecer el currículo vivido por los estudiantes de séptimo grado, facilitando su acceso a las prácticas sociales del lenguaje y al desarrollo de las habilidades de comprensión textual que exige su nivel educativo."

 

2- Considero que la preparación de los estudiantes para la solución de problemas desde la investigación en la formación es aún insuficiente y constituye una de las principales necesidades detectadas en mi estudio. En el caso específico de los educandos de séptimo grado, la solución de problemas no debe entenderse como ejercicios matemáticos, sino como la capacidad de enfrentarse a textos complejos, descifrar sus significados implícitos, superar las dificultades de comprensión y construir aprendizajes de manera autónoma. La investigación formativa, en este nivel, debería traducirse en estrategias que conviertan al estudiante en un agente activo que se formula preguntas ante lo que lee, busca pistas en el texto y contrasta hipótesis. Sin embargo, en la práctica, la enseñanza tiende a ser reproductiva y dirigida, lo que limita el desarrollo de estas habilidades investigativas elementales. Por ello, mi propuesta de estrategia didáctica busca precisamente integrar la lógica indagatoria en el aula de Español y Literatura, preparando al estudiante para resolver el "problema" de comprender, interpretar y producir sentido a partir de un texto.

 

3- Sarmiento y Tovar (2007) sostiene que el currículo no es un documento rígido ni un punto de llegada predefinido que solo debe aplicarse, sino un proceso dinámico y vivo que se construye día a día en el aula. Interpretar esta afirmación implica entender que el verdadero currículo emerge del "camino" recorrido por docentes y estudiantes, donde la interacción, el contexto y las experiencias cotidianas van moldeando el aprendizaje. Bajo esta mirada, el docente deja de ser un simple ejecutor de planes para convertirse  en un facilitador reflexivo que adapta y construye el conocimiento junto con sus estudiantes.

 

4- La educación cubana asume el enfoque de proyectos educativos principalmente porque responde a su objetivo histórico de formar ciudadanos integrales y comprometidos con su realidad social. Esta metodología permite vincular directamente la escuela con la comunidad, abordando problemas reales del entorno y formando a los estudiantes no solo en conocimientos, sino en valores y habilidades para la vida. Además, recoge el legado pedagógico de José Martí ("educar es preparar para la vida") y se adapta a las transformaciones actuales del sistema educativo cubano, que buscan flexibilizar el currículo y darle mayor protagonismo a la escuela para contextualizar los aprendizajes según las necesidades de cada territorio.

 

5- Villalaz (2020) expresa con claridad que el currículo y el docente son dos caras de una misma moneda en la búsqueda de una educación de calidad. El currículo es el instrumento de base porque establece los fines, los contenidos y la organización del proceso educativo; es el "qué" y el "para qué" se enseña. Sin embargo, por sí solo es un documento muerto. Cobra vida y se convierte en herramienta estratégica gracias a la labor docente, que es el "cómo" se implementa. El profesor es quien interpreta, adapta y ejecuta el currículo en el aula, adecuándolo a sus estudiantes y al contexto. Por tanto, la calidad educativa no depende exclusivamente de un buen diseño curricular, sino de la inseparable y dinámica conjunción entre ese plan y la capacidad, creatividad y compromiso del docente para ponerlo en práctica.

 

6- El currículo no es una construcción estática ni neutral, sino una respuesta educativa a las demandas de un momento histórico y social concreto. Por ello, sus fundamentos (filosóficos, sociológicos, psicológicos y pedagógicos) deben actualizarse al mismo ritmo que cambia el contexto. Por ejemplo, transformaciones sociales como la era digital o la pandemia exigen actualizar los fundamentos psicológicos para incorporar nuevas teorías sobre cómo se aprende en entornos virtuales; cambios económicos y productivos obligan a revisar los fines de la educación (fundamento filosófico) para formar un ciudadano distinto; y las nuevas problemáticas ambientales o de convivencia social demandan ajustes en el fundamento sociológico para que la escuela responda a esos desafíos. Un currículo anclado en fundamentos del pasado sería incapaz de preparar a los estudiantes para un mundo que ya no existe.

 

7- Sí, comparto la tesis de que ambas tendencias (la tecnocéntrica y la humanista) son correctas, no como opuestas, sino como complementarias e indispensables en la educación actual. He aquí tres razones breves:1. La tendencia tecnocéntrica (el "saber usar") es correcta porque la alfabetización digital es irrenunciable. En un mundo mediado por lo digital, los estudiantes necesitan dominar las herramientas tecnológicas  (manejo de software, búsqueda de información, comunicación digital) para ser ciudadanos funcionales y competitivos. Ignorar esta dimensión sería condenarlos a la exclusión.2. La tendencia humanista (el "saber ser" y "saber pensar") es correcta porque la tecnología es solo un medio, no un fin. El exceso de tecnología sin una dirección ética y crítica puede ser vacío o incluso perjudicial. Se requiere formar en el uso responsable, en la valoración ética de la información, en el respeto en entornos virtuales y en el pensamiento crítico para no ser manipulados por los algoritmos.3. Son correctas porque se necesitan mutuamente para una educación integral. Una visión puramente tecnocéntrica forma "operarios" eficientes pero sin criterio; una visión puramente humanista, que rechace o minimice la tecnología, forma personas reflexivas pero desconectadas de su tiempo. La verdadera calidad educativa reside en su integración: usar la tecnología (tecnocentrismo) con sentido humano (humanismo).

 

8- El enfoque por competencias responde tanto a la globalización como a la interdisciplinariedad, pero sería más preciso decir que surge como respuesta a las exigencias de la globalización y encuentra en la interdisciplinariedad su principal vía de concreción. La globalización, con su dinámica económica, tecnológica y cultural, demandó a la educación formar personas capaces de moverse en entornos complejos, cambiantes y altamente competitivos, dando origen a las competencias como esa capacidad de "saber hacer" en contextos diversos. Sin embargo, para lograr esa formación, el enfoque por competencias necesita inevitablemente de la interdisciplinariedad, porque la realidad y los problemas que plantea la globalización no se presentan fragmentados por asignaturas, sino que requieren movilizar conocimientos, habilidades y actitudes de diversas disciplinas de manera integrada para resolverlos.

 

9- Sí, la teoría de Vygotsky está totalmente a tono con las exigencias actuales porque concibe el aprendizaje como un proceso social y colaborativo, lo que hoy se traduce en metodologías como el trabajo en equipo y las comunidades de aprendizaje. Su concepto de Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) es clave en la actualidad, pues reconoce que cada estudiante puede alcanzar su máximo potencial con la ayuda adecuada de un mediador (docente o compañero), justo en un momento donde se valora la atención personalizada y la diversidad en el aula. Además, al enfatizar que el aprendizaje está ligado al contexto cultural e histórico, su teoría respalda las pedagogías actuales que buscan un aprendizaje situado, significativo y vinculado a la realidad del estudiante.

 

10- De la globalización como proceso podemos extraer varios aspectos positivos que han transformado la educación y la sociedad. En primer lugar, ha facilitado el acceso masivo a la información y al conocimiento a través de internet, rompiendo barreras geográficas y permitiendo que personas de contextos diversos puedan formarse y  actualizarse constantemente. En segundo lugar, ha promovido el intercambio cultural y la cooperación internacional, enriqueciendo la visión del mundo y fomentando valores como la tolerancia y la comprensión entre diferentes culturas. Por último, ha impulsado la estandarización de competencias y conocimientos que facilitan la movilidad académica y laboral, permitiendo a los estudiantes y profesionales desenvolverse en escenarios globales con mayor facilidad.

 

11- Asumir la interdisciplinariedad como respuesta a las demandas actuales implica trascender la suma de asignaturas y enfocarse en problemas reales del contexto. Para lograrlo, se requiere un trabajo colaborativo genuino entre docentes que planifiquen juntos proyectos donde los estudiantes movilicen conocimientos de diversas disciplinas de manera integrada. Además, exige transformar la evaluación para valorar la capacidad de articular saberes y resolver problemas complejos, preparando así a los estudiantes para enfrentar un mundo que no se presenta fragmentado por materias.

 

12- Para los fines de mi investigación, asumo el currículo desde una perspectiva práctica, procesual y contextualizada, alejándome de visiones puramente estáticas o administrativas. Si bien reconozco la existencia de un currículo formal (planes y programas de estudio de séptimo grado) que establece los objetivos y contenidos de la asignatura Español y Literatura, mi interés se centra en el currículo operativo o real, es decir, en cómo ese plan se traduce en la práctica pedagógica del aula para el desarrollo de habilidades específicas. Desde esta óptica, el currículo no es solo el 'qué' enseñar (contenidos), sino fundamentalmente el 'cómo' y el 'para qué'. En el contexto de mi tesis, el currículo se convierte en la hipótesis de trabajo que guía mi propuesta: una Estrategia Didáctica que busca ser el puente entre el currículo prescrito y las necesidades reales de los educandos. Así, aspiro a que mi propuesta contribuya a enriquecer el currículo vivido por los estudiantes de séptimo grado, facilitando su acceso a las prácticas sociales del lenguaje y al desarrollo de las habilidades de comprensión textual que exige su nivel educativo."