Nombre y Apellidos: Esther Yuray López López
A partir del análisis de los materiales de estudio que me has proporcionado (y basándome en los principios fundamentales de la pedagogía y las ciencias ambientales), puedo abordar la contradicción que planteas.
Mi posición al respecto es clara: la Educación Ambiental y el Medio Ambiente son conceptos intrínsecamente ligados, pero no son sinónimos. Confundirlos es un error didáctico que puede llevar a acciones superficiales, perdiendo de vista el objetivo transformador de la educación.
Para responder, asumo la siguiente posición sobre cada uno:
1. Sobre el Medio Ambiente: Lo concibo como el escenario o la totalidad del sistema. No es solo la "naturaleza" o los "espacios verdes". Es el conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos y sociales capaces de causar efectos directos e indirectos, en un plazo corto o largo, sobre los seres vivos y las actividades humanas. Incluye el aire, el agua, el suelo, la fauna, la flora, pero también el entorno urbano, la cultura y las relaciones socioeconómicas. Es el "qué" y el "dónde".
Fuente consultada: Esta definición se alinea con los criterios establecidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano (Estocolmo, 1972) y su desarrollo posterior en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que amplían la visión del entorno más allá de lo puramente biofísico.
2. Sobre la Educación Ambiental: La concibo como el proceso pedagógico y la herramienta. Es la acción formativa que busca dotar al individuo de conocimientos, actitudes, valores y competencias para comprender las relaciones con su Medio Ambiente y para actuar sobre él de manera crítica y responsable. No es solo "hablar de la naturaleza", sino formar ciudadanos capaces de diagnosticar problemas, proponer soluciones y participar en la mejora de su entorno (ya sea el aula, el barrio o el planeta). Es el "cómo" y el "para qué".
Fuente consultada: Esta postura se fundamenta en los principios de la Carta de Belgrado (1975) y el Tratado de Educación Ambiental para Sociedades Sustentables (Río de Janeiro, 1992), que definen la Educación Ambiental como un acto político y pedagógico orientado a la transformación social y la sostenibilidad.
En mis clases de séptimo grado en la institución educativa ESBU ¨Pedro Ortiz Cabrera¨, no trabajo con uno solo de los conceptos de manera excluyente, sino que integro ambos. La Educación Física es un área transversal y conectada con la realidad que nos rodea, un espacio privilegiado para la vivencia corporal en el entorno.
¿Qué trabajo? Ambas, pero con un enfoque específico:
1. Trabajo el MEDIO AMBIENTE como el espacio de acción: Utilizamos las canchas, los patios, los corredores y las zonas verdes de la institución. Aquí, el Medio Ambiente es nuestro "laboratorio". Los estudiantes aprenden a reconocerlo: ¿Hay zonas erosionadas por el paso constante? ¿Hay basura acumulada en las alcantarillas cerca a la cancha? ¿Cómo afecta el ruido del entorno a nuestra concentración y salud auditiva durante el juego? El Medio Ambiente es el contexto que condiciona nuestra actividad física y es, a la vez, modificado por ella.
2. Trabajo la EDUCACIÓN AMBIENTAL como el propósito formativo: No nos limitamos a "usar" el espacio. A través de las actividades (juegos de campo, caminatas, circuitos de habilidad), promovemos la reflexión y la acción.
· Argumento principal: Propongo juegos de cooperación donde el objetivo no es "ganar", sino "cuidar un recurso" (ej. mantener un sector del patio limpio mientras se realiza una posta). Esto fomenta actitudes y valores (responsabilidad, respeto por el espacio común).
Desarrollo de competencias: enseñamos a los educandos a diagnosticar si el espacio donde jugamos es seguro y saludable. Si detectamos una erosión, investigamos por qué ocurre (pisoteo constante, falta de cobertura vegetal) y proponemos soluciones (ej. diseñar un juego que evite esa zona para permitir su recuperación, o planificar una jornada de adecuación del espacio).
Conclusión:
En la institución educativa ¨Pedro Ortiz Cabrera¨, en séptimo grado, la Educación Física no solo ocupa un espacio (el Medio Ambiente), sino que lo convierte en un contenido. Trabajamos Educación Ambiental cuando utilizamos el Medio Ambiente (el patio, la cancha) como un texto vivo para formar hábitos de cuidado, conciencia corporal en relación con el entorno y pensamiento crítico sobre el espacio que habitamos. No podemos enseñar a cuidar lo que no conocemos; por eso, primero vivimos y exploramos el medio (lo conocemos) y luego, a través de la reflexión pedagógica, hacemos Educación Ambiental (aprendemos a cuidarlo y mejorarlo).