Medio Ambiente vs Educación Ambiental: diferencias y semejanzas

Medio Ambiente vs Educación Ambiental: diferencias y semejanzas

by Yamil Alberterie Rodríguez -
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El medio ambiente constituye el conjunto de elementos naturales, sociales y culturales que conforman el entorno vital de los seres humanos. Es una realidad objetiva que describe lo que existe y cómo interactúan los sistemas naturales y sociales. En este sentido, Santos Abreu, Laportilla y Castro Serrano (2019) afirman que “el medio ambiente es el referente sobre el cual se construyen políticas educativas en Cuba, pero no implica por sí mismo un proceso formativo” (p. 215). Esta definición permite comprender que el medio ambiente es un objeto de estudio, pero no necesariamente un proceso pedagógico. De manera similar, Aranda-Vejarano, Rodríguez y Paredes (2023) sostienen que “el medio ambiente es el objeto de cuidado y estudio, diferenciando su carácter estático frente al dinamismo de la educación ambiental” (p. 50). 

Por otro lado, la educación ambiental se concibe como un proceso pedagógico que busca formar conciencia, valores y prácticas responsables hacia el medio ambiente. No se limita a describir la realidad, sino que pretende transformarla mediante la acción educativa. Márquez Delgado, Casas Vilardell y Jaula Botet (2017) señalan que “la educación ambiental en la universidad cubana se concibe como un eje transversal que busca formar profesionales con responsabilidad social y ambiental” (p. 92). En el ámbito internacional, Nay-Valero y Febres Cordero (2019) plantean que “la educación ambiental ha evolucionado hacia la educación para la sostenibilidad, integrando dimensiones éticas y sociales más amplias” (p. 130). 

La diferencia esencial entre ambos conceptos radica en que el medio ambiente es el objeto de estudio, mientras que la educación ambiental es el proceso educativo que permite comprenderlo y actuar sobre él. El primero describe lo que existe, mientras que la segunda orienta cómo debemos actuar. Como señala la UNESCO (1977), “la educación ambiental debe preparar a los individuos para participar activamente en la resolución de problemas ambientales” (p. 12). 

En mi práctica docente, trabajo principalmente la educación ambiental, porque mi objetivo no es solo que los estudiantes conozcan el medio ambiente, sino que desarrollen conciencia crítica y actitudes responsables hacia él. Por ejemplo, cuando abordamos la contaminación del agua, no lo tratamos únicamente como fenómeno ambiental, sino como oportunidad para reflexionar sobre la responsabilidad individual y colectiva, y para promover proyectos comunitarios de cuidado del recurso. De esta manera, el medio ambiente aparece como contenido, pero siempre dentro de la perspectiva de la educación ambiental como estrategia formativa. 

 

En conclusión, el medio ambiente es la realidad que nos rodea, mientras que la educación ambiental es el proceso que nos permite comprenderla y transformarla. En la práctica docente cubana, como señalan Santos Abreu y Márquez Delgado, la educación ambiental debe ser transversal y transformadora, integrando los contenidos del medio ambiente en un marco pedagógico que fomente la sostenibilidad. Mi posición es que trabajo ambos, pero con énfasis en la educación ambiental, porque es la vía para formar ciudadanos conscientes y comprometidos con el futuro.

Fuentes consultadas

Aranda-Vejarano, L., Rodríguez, M., & Paredes, J. (2023). Educación ambiental y sostenibilidad en contextos latinoamericanos. Revista Latinoamericana de Educación Ambiental, 15(2), 45-62. 

Márquez Delgado, R., Casas Vilardell, M., & Jaula Botet, J. (2017). La educación ambiental en la universidad cubana: retos y perspectivas. Revista Cubana de Educación Superior, 36(1), 89-104. 

Nay-Valero, J., & Febres Cordero, M. (2019). De la educación ambiental a la educación para la sostenibilidad: un cambio de paradigma. Revista Iberoamericana de Educación, 80(2), 123-140. 

Santos Abreu, A., Laportilla, J., & Castro Serrano, M. (2019). El medio ambiente como referente en la política educativa cubana. Educación y Sociedad, 41(3), 211-228.