Tarea de educación ambiental

Tarea de educación ambiental

de Mairen Calzada Conde -
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                 UNIVERSIDAD DE ARTEMISA           


MAESTRÍA EN DIDÁCTICA DE LA EDUCACIÓN
V EDICIÓN 
                               Curso:La educación ambiental para el desarrollo 
                                                                 Tarea #1

 

 

 

 

 

 

 


Autor: Lic. Mairen Cada Conde.                                                     


                                                                       2026

 

 

 

 

 

 


Mi postura frente a la distinción entre Educación Ambiental y Medio Ambiente
En cuanto al Medio Ambiente (MA) : concibo el Medio Ambiente como una red intricada de interacciones que vinculan los componentes naturales, sociales, culturales y artificiales que constituyen el espacio donde se desenvuelve la existencia. No se restringe únicamente a la esfera ecológica o biológica, sino que incorpora facetas económicas, políticas y socioculturales que se influyen mutuamente de manera dinámica. El MA representa el escenario, el entorno global, el "qué" necesitamos interpretar y salvaguardar. En el marco de la química, este entorno incluye desde la composición de la atmósfera y los cuerpos de agua hasta los procesos industriales y los residuos que generamos como sociedad.
Fuente consultada: Novo, M. (2009). La educación ambiental, una genuina educación para el desarrollo sostenible. Revista de Educación.
Respecto a la Educación Ambiental (EA) : entiendo la Educación Ambiental como una estrategia formativa de carácter transversal, reflexivo y transformador, orientada a desarrollar en los individuos una conciencia lúcida sobre las problemáticas socioambientales, capacitándolos para examinarlas desde una óptica integral y para intervenir de manera ética en la búsqueda de soluciones. La EA constituye el "cómo" y el "para qué" integramos la dimensión ambiental en el ámbito educativo; implica fomentar valores, competencias y disposiciones que promuevan una vinculación respetuosa y comprometida con el entorno. Desde la química, esto significa no solo transmitir conceptos sobre reacciones o compuestos, sino también impulsar una mirada crítica sobre el impacto de los procesos químicos en el medio y en la calidad de vida.
Fuente consultada: Sauvé, L. (2014). Educación ambiental y ecociudadanía. Dimensiones claves de un proyecto político-pedagógico.
Mi perspectiva frente a la confusión habitual:
La equivocación de equiparar Educación Ambiental y Medio Ambiente surge cuando se pierde de vista la naturaleza distinta pero interconectada de ambos conceptos. El MA es el objeto de conocimiento (el sistema ambiental en su totalidad), mientras que la EA es el proceso educativo que facilita su comprensión y la intervención consciente sobre él. Quienes no diferencian estos planos suelen creer que realizar educación ambiental" equivale a "mencionar temas del medio ambiente (describir la contaminación, el reciclaje o la deforestación), omitiendo que la EA conlleva una intencionalidad pedagógica profunda: formar ciudadanos reflexivos, cuestionar los modelos de desarrollo imperantes y promover cambios sociales significativos. No es suficiente con conocer el MA; la EA persigue un compromiso activo y fundamentado.


En mis clases de Química de 8vo grado: ¿trabajo EA o MA, o ambos?
En mi práctica docente con estudiantes de octavo año, abordo los dos conceptos de manera articulada, pero priorizando la Educación Ambiental como eje metodológico. Explico a mis alumnos que el Medio Ambiente (MA) constituye el contenido, el referente empírico y conceptual que exploramos; en cambio, la Educación Ambiental (EA) representa el enfoque didáctico y valorativo desde el cual examinamos 
1. El MA como base de partida: En las lecciones de química partimos de situaciones cercanas a la realidad de los estudiantes. Por ejemplo, al estudiar las mezclas y soluciones, analizamos muestras de agua de la zona para identificar posibles contaminantes; al abordar los cambios de la materia, observamos procesos de combustión o descomposición presentes en el entorno. De esta manera, el MA se convierte en el laboratorio vivo que nos proporciona ejemplos concretos para comprender conceptos químicos fundamentales.
2. La EA como perspectiva transversal: No me limito a transmitir fórmulas o definiciones; promuevo una reflexión constante sobre las implicaciones de los fenómenos químicos en el ambiente y en la comunidad. Por ejemplo, cuando trabajamos el tema de los materiales y sus propiedades, incentivamos el análisis del ciclo de vida de los plásticos, su persistencia en el entorno y las alternativas de gestión responsable. Asimismo, incorporo debates sobre cómo ciertos procesos industriales afectan la calidad del aire o del agua, y cómo desde pequeños gestos cotidianos (como el manejo de residuos en el hogar) podemos contribuir a mitigar impactos negativos.
3. Integración necesaria en la enseñanza de la química: Separar MA y EA sería un error didáctico. Si solo enseñara química desde el MA, me quedaría en una descripción descontextualizada de fenómenos, sin conectar con la realidad social y sin fomentar una actitud crítica. Por otro lado, si pretendiera trabajar EA sin anclaje en el MA, caería en un activismo vacío, sin bases científicas sólidas. Por eso, diseño mis clases en torno a preguntas como: ¿cómo afectan los compuestos químicos a nuestro entorno?, ¿qué responsabilidad tenemos como ciudadanos al usar productos químicos?, ¿de qué manera la química puede aportar soluciones a los problemas ambientales locales?
En síntesis: en mis clases de química, el MA actúa como el escenario y la materia prima que da sentido a los aprendizajes, mientras que la EA funciona como el hilo conductor y el compromiso ético que orienta nuestra indagación y nuestras acciones. Ambos son imprescindibles, pero es la intencionalidad formativa (la EA) la que otorga significado profundo a nuestro estudio del medio ambiente, formando adolescentes conscientes, críticos y dispuestos a involucrarse en la construcción de un futuro más sostenible.